En la formación de directivos y profesionales ya no basta con transmitir conocimientos técnicos. En un entorno empresarial complejo y cambiante, el verdadero valor está en desarrollar la capacidad de revisar cómo pensamos, cómo decidimos y cómo actuamos. En este contexto, el aprendizaje transformacional, apoyado en la simulación de negocios, se convierte en un enfoque especialmente potente.
¿Qué es el aprendizaje transformacional?
El aprendizaje transformacional —o transformativo— va más allá de adquirir conocimientos o habilidades. Su esencia es provocar un cambio profundo en la manera en que la persona interpreta la realidad y se comprende a sí misma.
No es un aprendizaje incremental, sino cualitativo: no añade información, sino que reorganiza el significado de lo que ya sabemos. Implica reflexión crítica, diálogo y contraste de perspectivas, dando lugar a cambios observables en la forma de actuar. Por ello, resulta especialmente relevante en la formación de líderes, donde las decisiones son tanto técnicas como humanas.
Marcos de referencia y cambio profundo
El concepto fue desarrollado por Jack Mezirow, quien explicó que interpretamos el mundo a través de marcos de referencia formados por creencias, valores y experiencias previas, generalmente inconscientes.
El aprendizaje transformacional ocurre cuando estos marcos se ponen en cuestión —normalmente a partir de una experiencia desafiante o incómoda— y se reconstruyen de forma más consciente, crítica y flexible.
Este proceso suele incluir una experiencia desorientadora, reflexión sobre los propios supuestos, diálogo con otros, exploración de nuevas formas de pensar y la integración del cambio en la práctica profesional.
¿Por qué la simulación de negocios es el entorno idóneo?
Los programas basados en simulación empresarial son especialmente valiosos porque integran cognición, emoción y acción. No solo enseñan técnicas de gestión, sino que desarrollan autoconocimiento, pensamiento crítico, empatía y responsabilidad.
Las simulaciones plantean retos realistas: información incompleta, presión temporal, competencia entre equipos y consecuencias claras de las decisiones. Estas condiciones generan lo que Mezirow denomina un dilema desorientador, que desafía las certezas del directivo y activa el aprendizaje profundo.
En una simulación no basta con saber de estrategia o finanzas. Los participantes deben coordinarse, gestionar conflictos, regular emociones y aprender de los errores. Cuando los resultados no son los esperados, el foco pasa de “qué decidí” a “por qué decidí así”, núcleo del aprendizaje transformacional.
Simulación, reflexión y aprendizaje profundo
La simulación empresarial activa de forma natural el ciclo de aprendizaje de Kolb: experiencia concreta, reflexión, conceptualización y experimentación. Las rondas de decisión, los debriefings y las nuevas iteraciones permiten aprender haciendo.
Cuando este ciclo se acompaña de reflexión crítica sobre supuestos y emociones, el aprendizaje deja de ser solo experiencial y se vuelve transformacional.
Más que practicar, transformar
Aquí es donde la simulación de negocios supera a otras metodologías activas. No solo permite practicar decisiones, sino revisar la forma de pensar, relacionarse y liderar en contextos complejos.
En CompanyGame entendemos la simulación como una herramienta para generar aprendizaje profundo y transformación real. Porque formar líderes hoy no consiste solo en enseñarles a decidir mejor, sino en ayudarles a comprenderse mejor mientras deciden.

