Un ejercicio de simulación de negocios no es solo un entorno para aplicar conocimientos técnicos. Es, sobre todo, una experiencia emocional intensa que acompaña al aprendizaje y condiciona la toma de decisiones. Comprender el ciclo de emocionalidad que atraviesan los participantes permite a docentes y facilitadores maximizar el impacto formativo de la simulación y acompañar mejor el proceso de aprendizaje.
A lo largo de una simulación empresarial, pueden identificarse distintas fases, cada una asociada a emociones predominantes y a riesgos específicos si no se gestionan adecuadamente.
Fase 1: conocimiento del simulador
En esta primera etapa, los participantes exploran el entorno de la simulación: reglas, indicadores, variables y relaciones causa-efecto. Predominan emociones como la curiosidad, la incertidumbre y, en algunos casos, cierta ansiedad inicial. El foco está en entender “cómo funciona el sistema” antes de tomar decisiones relevantes.
Fase 2: entrenamiento
Durante el entrenamiento, los equipos comienzan a tomar sus primeras decisiones, normalmente sin consecuencias graves. Esta fase genera una sensación de alivio y progresiva confianza. Es un espacio seguro para experimentar, equivocarse y familiarizarse con la lógica del simulador antes de entrar en dinámicas más competitivas.
Fase 3: elaboración del plan estratégico
Aquí emerge una carga emocional diferente. Los equipos deben definir una estrategia, repartir roles y establecer objetivos comunes. Aparecen debates, tensiones constructivas y expectativas sobre el rendimiento futuro. Es una fase clave para observar dinámicas de liderazgo, comunicación y alineación dentro del equipo.
Fase 4: rondas de decisión
Es el momento emocionalmente más intenso de toda la simulación. Las decisiones tienen consecuencias reales dentro del entorno simulado y los resultados activan emociones profundas:
- Resultados positivos: generan alegría, orgullo y sensación de validación. El principal riesgo es el exceso de confianza, que puede llevar a decisiones precipitadas. La recomendación pedagógica es anclar la emocionalidad en datos y análisis riguroso.
- Resultados irregulares: producen ambivalencia emocional, una mezcla de esperanza y preocupación. El riesgo aquí es el cansancio mental y la impulsividad. Son útiles breves rituales de pausa y reevaluación estratégica.
- Resultados negativos: provocan frustración, amenaza al ego y sensación de injusticia. Si no se acompaña adecuadamente, pueden surgir conflictos internos, desmotivación o desconexión emocional. El debriefing guiado resulta clave para transformar el error en información y aprendizaje, no en juicio.
Fase 5: elaboración del informe final
En esta fase, las emociones se estabilizan. El foco se desplaza hacia la reflexión: dar sentido a las decisiones tomadas, analizar los resultados y construir una narrativa coherente del proceso vivido. Es un momento fundamental para consolidar aprendizajes técnicos y humanos.
Fase 6: defensa ante tribunal o presentación final
La simulación culmina con una exposición pública del trabajo realizado. Aparecen emociones asociadas a la evaluación, la visibilidad y el prestigio: nervios, orgullo y, en muchos casos, satisfacción por el camino recorrido. Esta fase refuerza habilidades clave como la comunicación, la argumentación y la gestión de la presión.
Síntesis: el viaje emocional completo
Las simulaciones empresariales no solo enseñan negocios; desarrollan competencias esenciales como la autogestión emocional, el trabajo en equipo, la resiliencia y el liderazgo. Tener una visión global del ciclo emocional permite al docente intervenir con mayor precisión, adaptando su acompañamiento a la composición del grupo y al momento concreto de la simulación.
En CompanyGame, entendemos la simulación como un viaje integral donde emoción, reflexión y decisión se combinan para generar un aprendizaje profundo y duradero, alineado con los desafíos reales del mundo empresarial.

