Power Skills o habilidades humanas duras y simuladores empresariales

Durante años, la formación en negocios ha priorizado el conocimiento técnico. Sin embargo, la práctica profesional demuestra que saber no es suficiente. Lo decisivo es la capacidad de actuar con criterio en contextos complejos, interactuar con otros, gestionar emociones y liderar con conciencia. En este marco, las power skills o habilidades humanas de alto impacto encuentran en los simuladores empresariales un entorno especialmente eficaz para su desarrollo.

De las “habilidades blandas” a las power skills

El término soft skills ha contribuido históricamente a infravalorar competencias esenciales. Investigaciones en neurociencia y educación, desde Daniel Goleman hasta David Kolb, han demostrado que las habilidades más determinantes para el desempeño profesional no son técnicas, sino humanas. El mercado laboral refuerza esta idea, demandando perfiles capaces de comunicarse, colaborar, adaptarse y liderar con propósito.

Por ello, resulta más preciso hablar de habilidades humanas de alto impacto: capacidades que ninguna máquina puede replicar y que convierten el conocimiento en acción significativa. No sustituyen lo técnico, lo potencian. Son el puente entre saber y saber hacer con sentido.

Qué son y por qué importan

Las power skills integran gestión emocional, pensamiento crítico y capacidad para resolver la complejidad. No se limitan a alcanzar objetivos, sino que permiten influir positivamente, aprender del error y actuar con responsabilidad. Tal como señala la OCDE, el reto educativo actual es formar personas capaces de crear valor y asumir responsabilidad social en entornos cambiantes.

Estas habilidades no se enseñan mediante instrucción directa. Se desarrollan a través de la experiencia, la reflexión y la confrontación con la realidad. Aquí es donde la simulación empresarial marca la diferencia.

Simulación empresarial: donde las habilidades se revelan

En los entornos de simulación, las habilidades humanas no se explican: emergen. Surgen en la interacción, en la toma de decisiones compartidas, en los conflictos y en la negociación bajo presión. La empatía, la escucha o la autogestión emocional dejan de ser conceptos abstractos y se convierten en comportamientos observables.

Cuando un participante aprende a gestionar un conflicto, asumir una mala decisión o liderar sin imponer, se produce un cambio profundo. No es solo conductual, sino identitario: empieza a verse como un profesional capaz de aprender, adaptarse y liderar en contextos complejos.

Aprendizaje profundo y experiencia

David Kolb señaló que el conocimiento se crea mediante la transformación de la experiencia. La simulación empresarial activa este proceso integrando acción, reflexión y experimentación. No obstante, la evidencia muestra que el simple trabajo en equipo no garantiza el desarrollo de habilidades humanas si no existe una intención pedagógica clara.

Como advierte Daniel Goleman, cuando las competencias emocionales no se cultivan de forma explícita, los equipos suelen presentar conflictos no resueltos y bajo rendimiento. Por ello, el desarrollo de las power skills debe planificarse de forma progresiva y guiada, especialmente en las primeras etapas formativas.

De la guía a la autonomía

La literatura educativa coincide en que estas habilidades se desarrollan en contextos que exigen acción y autonomía progresiva. En los simuladores empresariales, este proceso suele avanzar desde una etapa guiada, centrada en la autoconfianza, hacia una etapa facilitada de colaboración, y finalmente a una etapa autónoma donde emergen el pensamiento crítico y el liderazgo.

En este punto, el rol del docente cambia: deja de dirigir y pasa a provocar reflexión, cuestionar supuestos y acompañar el aprendizaje. Es aquí donde las power skills se manifiestan con mayor claridad.

Un nuevo paradigma formativo

En un mundo cada vez más mediado por la inteligencia artificial, el valor ya no reside en la información, sino en la interpretación y la conexión humana. El liderazgo del futuro será el de quienes integren razón y emoción, resultados y relaciones, diversidad y propósito.

En CompanyGame entendemos los simuladores empresariales como espacios de desarrollo humano, donde el conocimiento técnico se transforma en acción consciente y liderazgo con sentido.

Por: Daniel Torras y Alberto Marín.

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